EL MERCADO DE HACIENDA SE IRA A CAÑUELAS, PERO SU MUDANZA SE VUELVE A DEMORAR

Diciembre era la fecha. El límite acordado para que el Mercado de Hacienda dejara el barrio de Mataderos.
Pero en ese mes, y hasta por lo menos fines de 2019, nada cambiará porque la mudanza del complejo se volvió a demorar. Los camiones, con las vacas asomando entre las barras de las jaulas, seguirán nutriendo por las mañanas la avenida Eva Perón hasta su desembocadura con Lisandro de la Torre. Ahí, la Ciudad se transforma en campo, una circunstancia única y también fuera de todo plazo: desde 2001, una ley prohíbe el ingreso de ganado a Capital.

En julio del año pasado el Gobierno porteño firmó un acuerdo con la sociedad que administra el mercado para que fuera trasladado a Provincia, y así iniciar la liberación de las 32 hectáreas que ocupa en la actualidad. El compromiso era que la mudanza se concretara este diciembre. Un terreno de 20 hectáreas ubicado frente al Mercado Central, en La Matanza, iba a ser la nueva sede.

Pero no prosperó. La idea fue rechazada por vecinos y la intendenta kirchnerista Verónica Magario, que interpuso un recurso ante la Justicia y logró que la mudanza se frenara.

Después se habló de Ezeiza. El mismo intendente Alejandro Granados salió en marzo a darle la bienvenida a los consignatarios, a decirles que estaba dispuesto a recibirlos. La oferta era un terreno vecino al predio de la AFA, a pasos de la autopista Ricchie- ri. Pero esas tierras -utilizadas por la Policía Federal para llevar a pastar sus caballos- son del Estado. Para una amplia porción de los consignatarios, elegirlas representaba seguir pagando cánones al Gobierno nacional, como ya hacen en Mataderos. Por lo que también las descartaron.

Hoy la mudanza del Mercado de Hacienda parece haber llegado a un desenlace. El destino es un predio privado de 110 hectáreas sobre la ruta 6, en el partido de Cañuelas. Ahí, hay sólo campo. Los trabajos para adecuar el terreno demorarán hasta fines de 2019. Recién cuando estén terminados, se hará el traslado. “Logramos hacerle entender a los funcionarios que, por su importancia económica, el Mercado no puede estar ni un día cerrado. La actividad tendrá que terminar un viernes en Mataderos y empezar un lunes en Cañuelas”, dijo el consignatario Carlos Colombo a Clarín.

El miércoles pasado estuvo reunido, junto a otros representantes del Mercado, con el intendente de Cañuelas, Gustavo Arrieta. El encuentro fue para articular la instalación en esa zona, al sur de Buenos Aires. En un comunicado, el gobierno local explicó que los representantes definieron a la mudanza como “irreversible” y apoyada sobre una “decisión unánime” de los 44 consignatarios que hoy operan en Mataderos.

Desde el Municipio, la llegada del mercado es vista como una oportunidad. “Para Cañuelas es importantísimo concretar esta radicación. Nos permite consolidar un perfil de desarrollo con industrialización”, le aseguró el intendente Arrieta a Clarín.

Es que, en los bocetos, el plan es crear un polo agroindustrial, que no sólo concentre el ganado y actúe como formador de precios, sino que además reúna a empresas del sector y genere exportaciones. Hasta el momento, no hay quejas. Ni siquiera desde la Cámara de Empresarios y Comerciantes de la Carne y sus Afines de Mataderos. Para sus socios el traslado no va a afectar en forma significativa al precio de la carne: “sólo influiría el flete, que es una incidencia menor en el costo total”.

“En Cañuelas el esquema será sustentable, adaptado a las demandas actuales”, agregó Colombo, y reconoció que el modelo de Mataderos está terminado. Ahí, son usuales las clausuras por vuelcos ilegales al arroyo Cildáñez, que desemboca en el Riachuelo. Todo el lugar está lejos de la pulcritud: pasillos de cemento en los que se agolpan los compradores, corrales de madera y mucha polvareda.

El mercado (mal llamado “de Liniers”, porque queda en Mataderos) nació en 1901, cuando la zona era “las afueras de la Ciudad”. Con el crecimiento de la población, lo fueron rodeando casas bajas, depósitos en los que se derretía cebo, frigoríficos, el club Nueva Chicago, Ciudad Oculta y 46 monoblock del barrio Manuel Do- rrego. En medio de esa escenografía urbana, por semana entran entre 30.000 y 40.000 cabezas de ganado.

Fuentes del Gobierno porteño también reconocieron lo inviable de la situación. Y sobre los retrasos en el desalojo, dijeron que en el acuerdo firmado el año pasado se contemplaba sumar seis meses, desde diciembre de 2018, en caso que no se hubiese llegado. Los consignatarios creen que ese lapso será insuficiente y desde las oficinas de Uspallata están contemplado ampliar aún más el plazo.

 

Fuente: Clarín Rural

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