FRANCO BRUNETTI:”HAY 2,5 MILLONES DE CUEROS QUE SE ESTÁN PUDRIENDO”

En una de las últimas reuniones de la Mesa de las Carnes se habló, entre otras cosas, de reducir los derechos de exportación al cuero sin curtir al 5% para poner coto a un histórico privilegio de la industria curtidora, que así tiene disponible materia prima barata y en abundancia. Pero hasta el momento, nada de eso sucedió ni tampoco se definió si esa rebaja se haría dentro de un año o si se aplicaría gradualmente.
“El negocio del cuero es un negocio que para la industria frigorífica tiene suma importancia porque es el recupero más importante que tiene el proceso industrial”, describió a Bichos de Campo Franco Brunetti, empresario y dueño del frigorífico homónimo.

Luego precisó que “en la Argentina la industria curtidora no tiene tanta capacidad de procesamiento, llegando a 9 millones de cueros. Pensemos que estamos faenando 10 a 11 millones de cabezas, con la probabilidad de llegar este año a 13 millones de cabezas por efectos de la seca. Por ende, si ya hay 2,5 millones de cueros que se están pudriendo en todo el territorio nacional, debemos sumar 4 millones de cueros más”.


“Todo ese excedente que no se puede exportar por la limitante de los costos arancelarios termina pudriéndose en la curtiembre. Y los mas perjudicados somos los frigoríficos del interior del país que como no tenemos buen acceso a las curtiembres, debemos salarlos, y ahí es donde perdemos capacidad operativa de comercialización, ya que es más fácil curtir un cuero en fresco que uno en salado”, denunció Brunetti.
“El cuero tiene un arancel que lo hace prohibitivo en su exportación, como es el caso del cuero salado. Esto viene de larga data; en 1972 el presidente Lanusse fue el primero que impidió su exportación mediante decreto, y en 1984 le siguió el juego Roverto Lavagna con un decreto similar, tomando como precio testigo el mercado de Chicago más costos y flete, todo en moneda dólar. Le siguió Menem y después Débora Giorgi con los Kirchner. En definitiva, el porcentaje del arancel representa el 35% del valor del cuero. Estamos cautivos”, describió el empresario.

Lo peor de todo, a su juicio, es que las retenciones se calculan sobre el precio internacional y no sobre el precio local. “Esto es más ofensivo que el pacto Roca- Runciman que acordaba beneficiar a los grandes estancieros del país a cambio de darle concesiones a Gran Bretaña sobre Argentina”.

“Para ponerlo en claro, la industria frigorífica faena 11 a 12 millones de cabezas por año, y como resultantes salen la carne y subproductos como el cuero; pero como las retenciones a este subproducto son tan altas, el único comprador que hoy encontramos son las curtiembres que terminan fijando el precio. Lo más aberrante es que en los últimos 40 años no se creó ninguna curtiembre en la Argentina con buena tecnología”, denunció el empresario de la carne.
¿Qué sucede? Lo explicó claro Brunetti: “Hace 40 años que batallamos contra esto. Nosotros no somos formadores de precios, sino que los transferimos. Le pagamos menos al productor por su carne y le cobramos más carne a Doña Rosa en la carnicería, porque le tenemos que transferir el costo que no tenemos como recupero por el valor del cuero. Somos cautivos del monopolio de 20 empresas curtidoras. Por ende, no podemos exportarlo porque somos poco competitivos con esos aranceles impuestos, y en el mercado interno terminamos entregando carne cara a los consumidores”.

Fuente: Bichos de Campo

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