CARNE HAY POCAS POSIBILIDADES DE PRECIOS «POPULARES» PARA FIN DE AÑO

En lo que va de 2020, subió más que la inflación. Hay tres factores que «tensionan» los valores del asado.

En un acto realizado la semana pasada en el que el Consorcio de Exportadores de Carne ABC anunció inversiones de la cadena frigorífica por 187 millones de dólares, el presidente Alberto Fernández pidió reeditar «el asado del Pepe»: una iniciativa que supo desarrollar el expresidente de Uruguay, José Mugica, para garantizar cortes de carne a precios «populares».

La iniciativa, que remonta al programa «Carne para Todos» del anterior gobierno kirchnerista en una época en que las exportaciones estaban obstaculizadas, busca «despegar» los precios internacionales de la carne, en un contexto de alta demanda por parte de China, de los valores locales.

Sin embargo, un informe elaborado por el investigador Juan Manuel Garzón del Ieral-Fundación Mediterránea pone cautela ante esta posibilidad: hay al menos tres razones que hacen difícil poder pensar en un fin de año con precios en baja. Por el contrario, todo indica que seguirán subiendo.

1) Demanda exportadora

En lo que va del año, la carne aumentó 55 por ciento, por encima del índice de inflación general del 55 por ciento. En principio, una cifra que parece sorprender en el marco de la fuerte crisis económica local, que incluye pérdida de empleos y caída de ingresos en términos reales en amplios segmentos de la población.

Según Garzón, la primera explicación de este fenómeno reside en la fortaleza de la demanda externa y en la evolución de las exportaciones, que van mucho más rápido que lo que crece la producción: mientras que las colocaciones al exterior avanzaron 12 por ciento en nueve meses, la oferta de carne lo hizo solo 1,2 por ciento.

«En setiembre se exportaron 85 mil toneladas de carne bovina (res con hueso equivalente), lo que da un acumulado de 646 mil toneladas en nueve meses. Dado este desempeño, y salvo que se presente algún evento muy inusual en las últimas semanas del año, las exportaciones del 2020 serán las más altas de la historia, superando las 900 mil toneladas res con hueso (845 mil en 2019)», indica Garzón.

Hoy, las exportaciones representan el 27,6 por ciento de la producción de carne total, la participación más alta desde 1973. «El hecho que la exportación tenga una mayor participación como destino es un elemento clave para entender la presión sobre los precios en el mercado interno», insiste el economista.

2) Mercado interno

Que las exportaciones crezcan tanto con una oferta acotada tiene como correlato inevitable un ajuste en el consumo doméstico, que está en torno a los 50 kilos por habitante por año, el valor más bajo en décadas.

De todos modos, hay un factor estacional que debe tenerse en cuenta: siempre el promedio de consumo crece al final de la primavera y en el verano, por las condiciones climáticas (se alargan los días y las buenas temperaturas) que impulsan una mayor frecuencia de encuentros sociales. Sobre este punto, hay que incluir además las fiestas de Navidad y Año Nuevo, y las vacaciones.

«Una cuestión central es la evolución del Covid-19 y de la política de aislamiento y/o distanciamiento; la relajación de la cuarentena y la recuperación de la economía, aunque sea tímida, se van a sentir en la demanda de carnes del cierre del año», afirma Garzón.

Mayor demanda con una oferta acotada significa, en general, convalidar precios al alza.

3) Suba de la hacienda

En este contexto, un indicador que es inevitable mirar es la evolución de los precios de la hacienda bovina.

Los animales que van a faena representan aproximadamente el 50 por ciento del precio de la carne en góndola, lo que significa que en general la evolución de la hacienda se traslada, a veces más rápido u otras más despacio, al consumidor.

Lo ocurrido entre enero y octubre lo confirma: las principales categorías de consumo interno (novillitos, vaquillonas) están entre 52 y 53 por ciento por encima del año pasado, en línea con el incremento de los precios al consumidor (entre 55 y 57 por ciento).

Ahora, hasta el 17 de noviembre, se han registrado aumentos de hasta 8,6 por ciento en el mercado de Liniers. Un factor que empuja es el fuerte salto que dio la cotización del maíz, principal insumo de alimentación en los feedlots.

«Se trata de variaciones muy importantes que difícilmente pasen desapercibidas en el mostrador y que anticipan un cierre de año con mucha tensión sobre los precios internos. Los precios de la hacienda se muestran firmes en lo que va de noviembre, tendencia que de mantenerse permite anticipar suba de precios de carne en góndolas», resume Garzón.

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