CHINA SE COMPROMETE AL LOGRO DEL TRATADO DE LIBRE COMERCIO CON URUGUAY

El gigante asiático ya es el principal socio comercial de Uruguay, país que supo identificar una ventana de oportunidad ante la que también se encuentra la Argentina.

China es el principal socio comercial de Uruguay desde 2013; y la voluntad de la República Popular expresada por el presidente Xi Jinping en forma directa con el mandatario uruguayo Luis Lacalle Pou (del Partido Nacional y expresión de la coalición de Centro Derecha) – y ratificada por nota oficial del embajador de Beijing en Montevideo-, es que la 2da economía del mundo (U$S 15.6 billones / 17% del PBI global) ha decidido iniciar negociaciones con la República Oriental, que estima quedarán concluidas a fin de año.

El antecedente directo de esas negociaciones es la iniciativa del presidente Tabaré Vázquez (Frente Amplio de Izquierda) tomada en octubre de 2016 de lograr un TLC con China.

Muy notablemente, con la claridad propia de un estadista, Luis Lacalle Pou señaló que Uruguay tiene apuro y “ansiedad” para acordar lo antes posible con la República Popular. La razón de este estado de ánimo es que está convencido que se ha abierto “una ventana de oportunidad” para Uruguay y la Región debido a que Brasil con Jair Bolsonaro tiene una política de integración y de apertura al mundo que puede durar hasta octubre / noviembre de 2022.

Allí, Bolsonaro va a disputar la presidencia de Brasil con el ex presidente Lula del Partido de los Trabajadores (PT), que se opone a esa política de apertura, y que puede triunfar en los comicios de 2022.

La cultura política uruguaya se funda en un completo y profundo consenso nacional, tanto interno como internacional. Todos en Uruguay son “Batllistas”, incluyendo el partido Nacional de Oribe y Luis Alberto de Herrera.

El interés de China en un acuerdo con el Mercosur está condicionado a que Brasil se aparte. Esto significa que la “ventana de oportunidad” que tiene Uruguay es la misma que dispone la Argentina.

Se aplica la regla estratégica de Clausewitz: “El espacio que se pierde se puede recuperar, pero el tiempo que se pierde no se recupera jamás”.

Las exportaciones uruguayas a China aumentaron 49% anual en el 2do. trimestre de 2021 (U$S 627 millones), con un saldo favorable de más de 30% para Uruguay; y representan 27% del total exportado por la República Oriental. Van en nítido ascenso: las ventas en agosto treparon 52% anual; en los primeros 8 meses del año el acumulado mostró un alza de 63%.

El principal producto que Uruguay le vende a China es la carne bovina, cuyas colocaciones en el mercado de la República Popular aumentaron 205% el último año.

La evidencia es nítida: los actores más favorecidos por un TLC con China son los que pueden expandir de manera inmediata su producción con base a las crecientes exportaciones; y estos, obviamente son las actividades agroalimentarias, y en primer lugar la industria ganadera.

La lógica de los TLC del siglo XXI es la siguiente: hay una dinámica de mutua alimentación entre el comercio y las inversiones, donde lo fundamental son estas últimas. En ellos, más importante que el aumento del comercio internacional es el alza significativa y previa de las inversiones.

Esta es la secuencia de los TLC de nuestra época: primero las inversiones; luego el aumento de la producción; y por último –en un proceso retraolimentado y absolutamente integrado –el crecimiento excepcional de las exportaciones.

El ex presidente Julio María Sanguinetti del Partido Colorado / Batllistas señaló en Montevideo después de entrevistarse con Lacalle Pou que lo verdaderamente relevante de las negociaciones con China es el compromiso asumido por el presidente Xi Jinping de que culminen en un logro para los dos países.

El problema de los países del Mercosur en las negociaciones internacionales, sobre todo de la Argentina, ha sido lo que Carlos Escude denominaba “Síndrome de relevancia”, que es la incapacidad para evaluar con objetividad el peso relativo de los actores en juego.

La República Popular es una de las dos superpotencias del siglo XXI, y el presidente Xi Jinping ha comprometido el enorme peso de su liderazgo en el éxito de un acuerdo con Uruguay. La oportunidad es una ráfaga que se consume aceleradamente si no se la aprovecha.

Por último, hay que advertir que China prevé importar U$S 30 billones en los próximos 15 años; y que los 4 países del Mercosur, incluyendo Brasil cubren menos de 6% de esas compras al exterior.

De forma más específica, China importa más de 60% de los agroalimentos del mundo; y por eso es que el Mercosur está destinado a convertirse en la principal plataforma de producción de proteínas del siglo XXI.

Dice Peter Drucker: ”Lo que diferencia a un aficionado de un profesional, es que éste último jamás pierde una oportunidad”.

Fuente: Clarin Rural.-