EL CAMBIO EN RETENCIONES LE APORTARA U$S 1.200 MILLONES EXTRA AL GOBIERNO

Es el cálculo que hizo la Fundación Mediterránea. En el mediano y largo plazo la producción se resentirá con menor diversidad y cantidad de las cosechas.

Luego de la desorientación que generaron en primera instancia los cambios en el esquema de retenciones, por la complejidad normativa y la amplitud de conceptos del decreto 37/2019, desde la Fundación Mediterránea establecieron cuánto han subido los tributos para cada producto, qué impacto fiscal tendrá y un posible efecto «desalentador» en el sector agropecuario.

La primera conclusión es que, en casi todos los productos del agro (los manufacturados y algunas economías regionales mantienen los $ 3 por dólar) la suba de los Derechos de Exportación (DEX) fue cercana a 5% respecto de lo que regía el viernes previo a la publicación de la norma en el Boletín Oficial. Como resultado, la soja y sus derivados pasaron de tributar 24,7 a 30 %; el resto de los granos saltó de 6,7 a 12 %; y un conjunto detallado de productos -entre los que se encuentran carne, leche en polvo y harina de trigo- pasaron a pagar 9% frente al 5% que representaban los $ 3 por dólar (la suba es del 4 % en este segmento).

El autor del trabajo, Juan Manuel Garzón, también advierte: «Si la comparación es contra las tasas que estaban vigentes en setiembre / octubre de 2018, la diferencia se reduce, las nuevas alícuotas se ubican entre 1 y 1,5 puntos porcentuales por encima de las de aquel momento». La aclaración obedece a que desde el gobierno argumentaron que la medida se tomó dentro del marco regulatorio establecido por la gestión anterior.

Sobre el beneficio que obtendrá el fisco, Garzón plantea que ante un mismo flujo y valor de exportaciones de 2019, el año entrante «el nuevo set de alícuotas incrementa la recaudación esperada de DEX desde u$ s 5,7 mil millones a u$ s 6,9 mil millones, es decir en u$ s 1,2 mil millones». Al respecto precisó que el 50% de esta suba tiene que ver con la mayor presión sobre el complejo sojero. Aunque aclara que el número podría variar en u$ s 200 millones función de los granos que ya fueron vendidos por adelantado (y por ende quedarán fuera de la suba) y el menor aporte de actividades no contempladas en el cálculo anterior, que aportarían menos que en 2019 de mantenerse tal como está la estructura de alícuotas.

«Es de esperar que la profundización de la política de desaliento a la exportación de productos agropecuarios y alimentos impacte en forma negativa sobre decisiones de consumo e inversión en los sectores afectados; que el sistema y sus actores se replieguen frente a un escenario de mayores costos, menores márgenes y muy pocas certezas respecto al tratamiento futuro», concluyó el analista.

A raíz de esto opinó que es «para nada aconsejable» llevar la agricultura a un modo defensivo, de baja inversión y sólo con apuestas de corto plazo. «Implica no solo desaprovechar una enorme oportunidad de generar divisas, empleos y riquezas, sino que conlleva también el riesgo de afectar la sustentabilidad (económica y ambiental) del propio sistema productivo».

En el corto plazo -lo que resta de la actual campaña, con la inversión en tecnología ya se hecha- Garzón supone que no habrá un gran impacto, respecto de los planteos productivos. Pero anticipa problemas a futuro. Por ejemplo, sostuvo que «no debiera sorprender si en el ciclo 2020/2021 se reduce el área sembrada con trigo, si retroceden los cereales de verano frente al avance de la soja o si caen tanto el uso de fertilizantes como de semillas de alta calidad».

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