EL INTA PRESENTO SU ESTRATEGIA DE INVESTIGACIÓN PARA LOS PRÓXIMOS TRES AÑOS

La nueva cartera de proyectos procura resolver problemas concretos de los productores y demandas de la sociedad, a la par de ofrecer apoyo técnico para la apertura de mercados externos. El anuncio de las 97 líneas de investigación fue realizado por Juan Balbín -presidente del INTA- junto con Luis Miguel Etchevehere -ministro de Agricultura de la Nación- en el marco de La Nación Ganadera.Luego de un intenso trabajo de diagnóstico y consensos, el INTA tiene su nueva cartera de proyectos como plataforma estratégica para los próximos tres años. En el marco de La Nación Ganadera, en Balcarce, Buenos Aires, Luis Miguel Etchevehere, ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, y el presidente del Instituto, Juan Balbín, aseguraron que la lógica sobre la cual se desarrolló es que la investigación esté orientada a resolver problemas concretos del sector agropecuario y demandas de la sociedad, como también a dar apoyo técnico en la apertura de mercados externos.

«El INTA es un organismo esencial para nuestro país por su trabajo en la investigación y la extensión, porque le permite al productor saber cuál es su situación», señaló Etchevehere quien destacó que «también es importante por su proyección a través de la incorporación de tecnologías».

En este sentido, el Ministro destacó que «para poder ser supermercado del mundo y garantizar la calidad e inocuidad de nuestros alimentos, es necesario el desarrollo de tecnologías que permitan hacer más eficientes los procesos».
El nuevo plan del organismo está estructurado en 10 ejes centrales que, mediante 97 proyectos, abordan los temas en los que trabaja en todo el territorio nacional.

En la presentación, Balbín explicó que «la nueva cartera está focalizada en los problemas y oportunidades del sistema agroalimentario argentino y tiene una impronta de marcada interacción con el sector privado». Así, aseguró que entiende a «la innovación como un proceso de co-construcción, que involucra a múltiples actores públicos y privados».

En su desarrollo, el primer paso fue la identificación de los seis problemas más relevantes para cada centro regional, cada centro de investigación y cada programa con los que contaba el INTA.
«Definimos 264 problemas críticos a escala país con toda la territorialidad que tiene el INTA en sus 15 estaciones experimentales y nos enfocamos en 10 ejes temáticos», detalló Balbín quien subrayó: «Si tuviera que definir la cartera programática en dos palabras serían: intensificación sostenible».

El nuevo plan de trabajo contiene un total de 97 proyectos, en los que participarán investigadores del INTA y más de 2.500 profesionales externos de universidades públicas y privadas, el Conicet, organismos gubernamentales, escuelas, cámaras de productores, asociaciones, cooperativas, empresas y fundaciones, entre otros.

Los ejes para el futuro de la institución
En la presentación, el presidente del INTA repasó el enfoque de algunos ejes temáticos y se detuvo en las propuestas sobre intensificación sostenible, cambio climático y agregado de valor.
«A partir de la Cumbre de Líderes del G20, la Argentina acordó con los demás países miembros desarrollar estrategias en materia de intensificación sostenible y el INTA se ocupa de este compromiso, tomándolo como uno de los ejes de su cartera», señaló.

En materia de ganadería, algunos de los proyectos apuntan a aportar eficiencia de cría y recría vacuna en distintas macro regiones; reforzar la estrategia y oferta de pasturas, forrajes conservados y forrajeras mega térmicas en sistemas ganaderos del centro y norte de la Argentina; y ofrecer respuestas para desarrollar sistemas silvopastoriles integrados y manejo del bosque con ganadería integrada (MBGI), entre otros.

«Gracias al rol del INTA en el mejoramiento genético de las principales especies forrajeras, la Argentina se ubica entre los países que poseen grandes perspectivas de crecimiento debido al desarrollo de tecnología y de materiales con alta producción de forraje y excelente valor nutritivo», manifestó Balbín.

Para 2050, se estima que la población mundial alcanzará los 10.000 millones de personas. «Esto será un verdadero desafío que hoy preocupa a los gobiernos debido a que, con los mismos recursos de tierra y agua, habrá que abastecerlos de alimentos y a la vez mantener la productividad del suelo y la sostenibilidad de los sistemas agropecuarios», expresó.

De acuerdo con las advertencias del IPCC sobre el efecto de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en el Calentamiento Global, que hacen un llamamiento a limitarlas o reducirlas, «investigadores del INTA Anguil -La Pampa- buscan medir la huella de carbono con herramientas de Data mining de las vacas, es decir, analizar las emisiones de GEI de la cadena de carne bovina pampeana», ejemplificó Balbín.

Asimismo, destacó la importancia de cuantificar las emisiones, sobre todo de dióxido de carbono (CO2). En este sentido, ponderó el cálculo realizado por el INTA y la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio), a partir del cual la Argentina puede certificar que casi el 100 % del biocombustible exportado a la Unión Europea es sustentable.

Las oportunidades de mercado, relacionadas con nuevas demandas del consumidor o con la apertura de otros destinos comerciales, plantea la necesidad de desarrollar tecnologías o procesos. «La agroindustria es el vector de trabajo en el territorio», afirmó el presidente del organismo, quien observó que «el INTA tiene la enorme ventaja de la territorialidad, la potencialidad desde la investigación hasta la extensión y la capacidad de aplicar los desarrollos a la mejora, no sólo productiva, sino también para generar trabajo digno».

Más allá de la ganadería, aludió a algunos ejemplos como el de la empresa familiar Finca Verde de San Pedro -Buenos Aires-, la cual en mayo de este año realizó el primer embarque de batatas a Inglaterra. «Entre otras cosas, esa exportación no hubiera sido posible sin la investigación del Instituto de Patología Vegetal y de la Experimental del INTA en dicha localidad para lograr plantines libres de virus y el desarrollo de tecnología de cosecha y poscosecha para la asegurar la vida útil de las batatas en un container durante 25 días», valoró.

De la presentación, participaron Fernando Andrade, investigador del INTA Balcarce, quien puso el foco en la necesidad de aumentar la producción y paralelamente reducir el impacto ambiental, y Ricardo Bartosik, especialista en poscosecha del instituto, quien habló sobre el desafío que tiene el país para almacenar la producción record de granos.

Asimismo, estuvieron presentes coordinadores de Programas Nacionales, referentes destacados del Centro Regional Buenos Aires Sur del INTA y representantes de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Mar del Plata, del Senasa, de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, de Aapresid y de CREA, entre otros.

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