UNA ACTIVIDAD CLAVE DEL NORTE QUE VIVIA UN BOOM AHORA CRUJE POR LA INFLACION.

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Luego de haber registrado un buen momento, la cadena yerbatera atraviesa dificultades por la situación macroeconómica; caen sus exportaciones mientras en paralelo se consolidaron importaciones.

La economía de la yerba mate, que hasta hace muy poco tiempo atravesaba un boom, con récords de consumo interno, exportaciones y precios máximos pagados al productor por la hoja verde, hoy está amenazada por culpa de la creciente inflación.

Esta inflación, que desde 2019 acumula casi 200% de incremento, en esta economía regional se combina con la particularidad de un sector que tiene fuertes trabas políticas y de funcionamiento interno para pasar a sus precios la pérdida de poder adquisitivo de la moneda.

A los industriales yerbateros les cuesta trasladar esos incrementos a la góndola en el paquete de yerba mate, así como unos 12.000 pequeños productores tampoco pueden seguirle el ritmo a la inflación y establecer un precio por la hoja verde, materia prima fundamental de la infusión nacional, que se discute cada seis meses en el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

Los productores -que aquí se denominan colonos- dependen pura y exclusivamente de la ley de la oferta y la demanda, que pasó de jugarles muy a favor a en contra este año y con perspectivas de seguir desmejorando en el futuro próximo, según indicaron a La Nacion fuentes del sector de la producción.

Anteayer, los 12 directores que conforman el INYM dieron por cerrada una negociación infructuosa y, una vez más, mandaron la decisión del precio de la hoja verde para el semestre octubre-marzo al laudo de la Secretaría de Agricultura de la Nación.

Ahora, en Misiones, los pequeños productores, que en su gran mayoría tienen entre 5 y 50 hectáreas de yerbales, aguardan la decisión de la cartera que conduce Juan José Bahillo.

“En los últimos laudos la Secretaría de Agricultura siempre decide por el menor precio buscando favorecer al consumidor de los grandes centros urbanos”, dijo a LA NACION, el productor y director del INYM, Jonas Peterson, de la localidad de Andresito.

En la discusión fracasada en el directorio del INYM, donde están representados todos los eslabones de la cadena yerbatera, los representantes de la industria se plantaron inflexibles ofreciendo pagar 55,35 pesos por el kilo de hoja verde, apenas 18% por encima del valor oficial vigente para abril-septiembre. El argumento fue que eso fue el incremento promedio del precio en góndolas de la yerba mate.

Los directores por la producción pedían 84,96 pesos y los representantes de Misiones en el INYM, secaderos y directores por cooperativas, apoyaban un precio de 70,75 pesos buscando acercar a las partes y no ir al laudo en los despachos porteños.

Tironeos

El tironeo por los precios de la hoja verde y la yerba canchada refleja hasta qué punto esta economía regional que atravesaba un boom histórico hasta hace muy poco tiempo, está amenazada por la inflación fuera de control y el atraso cambiario del dólar oficial con el que se liquidan las exportaciones.

La yerba mate había alcanzado un máximo histórico de consumo de 283 millones de kilos el año pasado y de exportaciones con 43 millones en 2018. Y lo más importante, los precios que se pagaban a los pequeños productores eran tan buenos que generaron un derrame en los pueblos del interior de Misiones y Corrientes como no se veía hacía muchos años.

“Hoy el productor no sabe qué hacer con la plata porque no le alcanza para mucho y se la tiene que sacar de encima”, graficó Marcelo Hacklander, que realizó un cálculo y afirmó que un productor que tiene sólo 5 hectáreas de yerba hoy no alcanza el umbral mínimo de pobreza por los precios que se pagan. “Son unos 10.000 pesos por mes por hectárea lo que saca”, señaló.

El precio de la hoja verde se pagaba a 38 pesos en 2020 y era considerado muy bueno. Desde el 2018 y 2019, muchos jugadores se empezaron a meter en el negocio yerbatero, incluyendo paraguayos o inversores como el tenista Juan “Pico” Mónaco.

A tal punto se multiplicaron las plantaciones que gatillaron una medida histórica impulsada por Juan José Szychowski, el presidente del INYM: la prohibición de nuevas plantaciones mayores a 5 hectáreas por productor a partir de enero de este año, buscando morigerar una futura sobreoferta.

Sin embargo, a pesar de estas medidas que buscan “aplanar” la curva de la sobreoferta de yerba mate que se acentuará en unos años (los yerbales demoran 4 años en producir) el precio que se le paga a los productores en los secaderos no le pudo seguir el ritmo a una inflación que en los últimos cinco años se descontroló.

De 38 pesos en 2020, pasó a pagarse 52 pesos en 2021 y ahora el valor es entre 65 y 67 pesos. Hasta ahora por encima del valor oficial, que quedó muy relegado y ya no cubre los costos de los pequeños productores. Todo eso con una inflación que fue de 42% en 2020, de 50,9% en 2021 y este año ya es de 71% en los últimos 12 meses.

“El precio en términos reales bajó y además, pactamos precios que día a día se van deteriorando con esta inflación”, explicó Peterson. “El precio de la hoja verde va a un ritmo, pero nuestros costos, cubiertas, fertilizantes, combustible y los alimentos que comemos, van a otro ritmo”, graficó.

La industria también

Al ser la yerba mate un producto de primera necesidad, en especial para las clases populares, la industria yerbatera o sufre congelamientos o convocatorias más o menos amistosas por parte de la Secretaría de Comercio.

A los productores, por otra parte, les cuesta imponer la grilla con sus costos y su ganancia que proponen en la mesa de directorio del INYM. Mucho más ahora que empiezan a enfrentarse con una sobreabundancia de materia prima.

La ley 25.564 que creó el INYM exige unanimidad entre los 12 directores para establecer un precio de la materia prima y no ir al laudo del gobierno nacional. “La unanimidad es imposible de alcanzar, de esta forma el INYM termina favoreciendo la concentración de la producción yerbatera en los plantadores grandes, a quienes sí les cierra trabajar por precios más bajos”, explicó a LA NACION, Hugo Escalada, quien está al frente del Instituto Forestal Provincial (Infopro), un organismo inspirado en el instituto yerbatero que busca apuntalar los precios de la materia prima forestal.

Desde su creación hace 20 años, en 2002, el INYM tuvo 41 sesiones de precios a razón de dos por año, de las cuales apenas 16 se resolvieron en la sala de sesiones que el organismo tiene en su sede de la calle Rivadavia y Santa Fe, en el centro de Posadas.

Pero, además, la combinación de la inflación descontrolada con el atraso cambiario llevaron a situaciones insólitas que no se habían dado nunca antes en la historia del sector yerbatero. Por empezar, por primera vez a los industriales les empezó a convenir más importar en gran escala yerba canchada de Paraguay y Brasil antes que producirla en la Argentina, el país que es número 1 en producción yerbatera del mundo.

En 2020 importaron 31 millones de kilos de yerba canchada, equivale al 10% de lo que se consume en el mercado interno o al 90 por ciento de lo que se exportó el año pasado. En 2021 la cantidad mermó porque el INYM empezó a poner trabas paraarancelarias pero las importaciones superaron los 20 millones de kilos. En lo que va de 2022 ya se importaron 12 millones de kilos en enero-julio, apenas cuatro menos que lo importado en 2021.

Yerba de Uruguay

Además, la yerba uruguaya empezó a copar las góndolas argentinas porque es barato importarla al dólar oficial y se pueden ver marcas como Canarias o Sara, “made in Uruguay” pero producidas en Brasil (Uruguay no tiene yerbales), incluso en los supermercados y tiendas boutique de Posadas, ciudad que está a unos cuantos kilómetros de las 10 principales yerbateras de la Argentina (y del mundo).

“La yerba es de muy buena calidad y sin dudas la situación macroeconómica y el dólar oficial hace que cierren”, explicó a LA NACION, José “Pepe” Stepaniuk, gerente de Mate Rojo, una yerbatera mediana de Oberá que tiene 30 años y empezó a traer algunas partidas de la yerba Canarias y la paraguaya Kurupí a pedido de algunos clientes y como para completar su cartera de productos.

En tanto, preocupa la caída en las exportaciones de yerba mate, producto directo del atraso cambiario, como advirtió el exportador y empresario de origen sirio, Omar Kassab, de la localidad de Andresito. “Los números no nos cierran por el atraso cambiario”, dijo Kassab, de la firma La Hoja, el año pasado.

Las exportaciones de yerba mate argentina cayeron de 42,9 millones de kilos en 2020 a 35,5 millones en 2021. Este año al ritmo que van podrían caer otro 10 por ciento, según las proyecciones.

Por: Martín Boerr.-

LA NACION.-

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