LA RURAL: BUEN ANIMO Y EXPECTATIVA POR NEGOCIOS ENTRE EXPOSITORES.

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Pese a la difícil situación en el país, en los stands hay optimismo para concretar ventas de productos.

Desde muy temprano y de a poco comenzaron a llenarse de visitantes los stands de la Exposición Rural de Palermo. Con una fuerte apuesta por la tecnología agrícola, espacios de recreación y patios cerrados de comida, el evento refleja algunos cambios versus años anteriores. Con ciertos espacios más reducidos como el de los quesos y chacinados o determinadas áreas de la exposición, la feria se realiza a pesar de las dificultades que atraviesan los participantes y expositores en medio de la situación del país. El optimismo sobre el Gobierno es latente.

El único lugar donde Maximiliano Martínez expone su arte es en la Exposición Rural de Palermo. El artesano en cuero crudo y platería viene todos los años, desde hace 10, desde Escobar, provincia de Buenos Aires, a exhibir sus piezas que elabora minuciosamente a lo largo de los 12 meses. Junto a sus amigos presentan las delicadas piezas en uno de los pabellones de la feria. “La exposición, por ahora, la veo con gente que vemos todos estos años y de buen nivel”, dijo.

El joven trabaja centralmente con accesorios y equipamiento para caballos en cuero crudo que elabora en un taller que tiene en su casa. “Son totalmente artesanales, no son industriales ni pasan por ningún proceso industrial. La idea es mostrar lo que se va trabajando todo el año para después volver al taller y seguir. Es el momento que usamos para exponer las piezas que hacemos. Todo lo que vendo lo hago por encargo o me llaman por teléfono o las redes sociales”, dijo. Agregó: “Veo que la Rural tiene una gran concurrencia y los colegas están, por eso creo que va a ser una gran exposición”.

Fernando Hernández es un criador de la raza Angus en la cabaña San Edmundo, de Tandil, y trajo a la exposición animales que son en copropiedad. Contó que hay algunos que son convenio por embriones, por caso con Camino Viejo, de Azul. “Consideramos a Palermo como una muestra para seguir la senda con nuestro biotipo y las expectativas comerciales son convenios que hacemos con gente que viene a compartir algo de lo que hacemos nosotros”, afirmó.

En la cabaña mantienen un perfil genético particular y observan una búsqueda por lo que hacen. Ven una demanda que se percibe en los remates y en buenos precios, a pesar de que el precio de la carne está quieta. “La venta de toros está disociada de eso. Para el cabañero, la hacienda en pie no está en un mal precio en este momento. Todo el resto está bastante alto y los costos son importantes, la carne sigue siendo un producto barato”, puntualizó.

Germán Pereyra, responsable de Marketing en Villanueva, empresa de caravanas para animales, contó que volvieron en el marco de la conmemoración de los 60 años de trayectoria de la empresa. “Venimos con muchas expectativas dentro de lo que es la representación en la Argentina. La trazabilidad es un tema que está sobre la mesa del productor. La idea es llegar para que el productor termine de informarse, conozca y pueda estar interiorizado en la tecnología. Si bien está hace 30 años, todavía hay dudas en cuanto a su implementación”, precisó.

Pereyra añadió que saben y son conscientes de que la tecnología está y funciona, pero el desafío que tiene el productor hoy es la implementación. “Venimos para asesorar y para terminar de sacar todas las dudas. Al productor se le ha presentado una necesidad y se ha generado algún tipo de incertidumbre. Llegamos a transmitir tranquilidad de que el producto está disponible y que funciona”, aseveró.

Como todos los años, María Nilda Silva, una experta criadora de búfalos de General Paz, Corrientes, se roba la atención de la gente que asiste a la exposición al subirse de un brinco a uno de sus búfalos. A diferencia de otros años, esta vez, vino solo con la raza Mediterránea, por la situación económica general que vive el país, pero también se sumó un accidente en uno de los animales. La genética la producen entre dos cabañas: la Little Punjab, que cría la raza Murrah, y la cabaña Pedro Antonio Silva, que produce animales de la Mediterránea. “Vinimos igual, no podíamos decir que no. Cuando te pasa algo, nos levantamos y seguimos igual. Este año tenemos muy buen stock de reproductores y madres”, puntualizó.

La productora contó que el búfalo reconoce a las personas por el olor, el timbre de voz e identifica las intenciones de quienes se acercan. “Si le acercas comida, lo acaricias y le das afecto, ellos te devuelven eso. Tener un rodeo manso para que no sean salvajes es óptimo para que te den un producto de calidad. El bienestar animal te da un producto tanto de leche como de carne de alta calidad”, relató mientras decenas de personas observaban los dos animales que trajo hasta Palermo. “Siento que he descubierto el búfalo, no lo conocía y convivo con ellos porque vivimos en la casa y todos los días aprendo de ellos”, aseguró. El búfalo se da en los humedales correntinos, dado que forma parte de su bienestar y hábitat: “Para ellos es su spa, lo adoran”. La familia comenzó a proyectar desde hace 10 años una cabaña de búfalos para hacer mejoramiento genético de la especie en el que hoy se destacan.

Esta es la primera vez que Javier Osvaldo Gómez, uno de los dueños de Alpataco, llegó a la exposición como expositor. Toda su vida visitó la feria como uno de los miles de turistas y asistentes en busca de un momento de esparcimiento. Fue en una de esas visitas que se percató de que había una necesidad no cubierta por los expositores, más allá de los espacios gastronómicos. “Desde hace 20 años estamos en el negocio del vino y siempre me pregunté por qué no había propuestas de vino en la Rural, salvo en la parte gastronómica. De esta forma, nos convertimos como los representantes de Mendoza”, señaló.

Como una forma de innovar, el emprendedor decidió armar una wine truck, una vinoteca móvil con los productos de su finca La Raquel. Así recorre diferentes lugares del país para cautivar a los amantes del vino con sus propuestas: en la etiqueta de la botella se le puede poner una partida especial y dedicatoria personalizada, según contó. El emprendedor tiene dos locales al público: uno en Recoleta y otro en Mendoza, además del wine truck que recorre todas las ferias del país. La camioneta, que lleva todas las banderas del mundo, invita a todos los amantes del producto.

Por: Belkis Martínez.-

LA NACION.-

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