LA FAENA DE HEMBRAS, UN INDICADOR QUE COMIENZA A PREOCUPAR

La faena ha comenzado a tener mayor presencia de hembras. Veníamos con un proceso de equilibrio, con un participación de estas categorías de entre el 43 y 45 por ciento, pero ya en octubre ese indicador superó el 46 por ciento

En los primeros 10 meses se sacrificaron más de 560 vientres, respecto a igual período de 2017.

A nivel macro, la producción de carne muestra un año muy bueno. La faena creció 6,5 por ciento respecto a 2017, traccionada por la exportación que ubicará a la Argentina como el sexto proveedor mundial, y el mercado interno se consolida con un volumen que ronda entre los 55 y los 60 kilos por habitante por año. Así lo describe el trabajo de Alejandro Rollán en AGROVOZ.

Hasta ahí, los indicadores son envidiables. Pero sucede que cuando uno comienza a bucear dentro de la cadena encuentra algunos indicios que generan preocupación.

La fuerte pérdida del poder adquisitivo del valor de la hacienda está generando desinterés por parte del productor ganadero.

Ante esta situación, ha comenzado a desprenderse de las hembras (terneras, vaquillonas y vacas), las verdaderas fábricas de carne.

“La faena ha comenzado a tener mayor presencia de hembras. Veníamos con un proceso de equilibrio, con un participación de estas categorías de entre el 43 y 45 por ciento, pero ya en octubre ese indicador superó el 46 por ciento, lo que ubica al ciclo ganadero en un proceso de liquidación”, alertó Federico Santángelo, socio de la consultora Agroideas.

Dijo esto durante su participación en la última Charla Granadera realizada en la Bolsa de Cereales de Córdoba, organizada por la Asociación de Frigoríficos e Industriales de la Carne de Córdoba (Afic) y la entidad bursátil.

Cuáles son los efectos

Si bien todavía no se puede asegurar que la ganadería haya entrado en un proceso de liquidación de hembras, lo que puede llegar a generar escasez de terneros en un futuro y con ello menos producción de carne, su presencia en la faena creció de manera significativa.

De acuerdo con los números exhibidos por Santángelo, en los primeros 10 meses del año se faenaron 569 mil cabezas más de hembras que el año pasado. El aumento explica el 85 por ciento del incremento de la faena.

“La falta de financiamiento bancario, de tarjetas, de descubiertos hace que el productor venda lo que tenga a mano”, sostuvo el especialista.

En octubre, la faena total de bovinos fue la más alta de los últimos siete años.

Poder de compra

Según Santángelo, desde la asunción del actual Gobierno, el precio en dólares del kilo vivo de novillo de exportación disminuyó un 27 por ciento, mientras que la cotización de la soja sólo lo hizo uno por ciento.

“Muchos de los costos de la ganadería también están dolarizados, y ahí se explica en parte la mejora de la rentabilidad de la agricultura versus la ganadería”, sostuvo el especialista de Agroideas.

Clima de negocios

Una reciente encuesta del movimiento Crea muestra el menor interés que tienen los criadores en producir carne.

“En cuanto a la ganadería, los criadores consultados señalaron que en promedio planean incrementar la cantidad de vientres a servir (preñar) en un 5,1 por ciento, contra 7,3 por ciento en 2017, y 9,8 por ciento en 2016”, precisa la encuesta.

La mayor tendencia decreciente de los rodeos de cría se da en el norte de Santa Fe, norte y centro de Córdoba, y norte de San Luis.

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