LA MUERTE DE JORGE BRITO: UN VISIONARIO DE LA GANADERÍA INTENSIVA EN EL NOA

Jorge Brito tenía un campo de unas 90.000 hectáreas en la zona de Joaquín V. Gonzalez, localidad ubicada a poco más de 100 kilómetros de Taco Pozo, en la provincia del Chaco.

El campo se llama San Javier, un feedlot que pertenecía a su empresa Inversora Juramento, en el que en 1992 había comenzado con la ganadería feedlot. Brito, nacido en Buenos Aires el 23 de julio de 1952, estaba casado con Marcela Carballo y era padre de seis hijos: Milagros, Jorge, Marcos, Constanza, Santiago y Mateo.

LA VISIÓN

El razonamiento de Brito para arrancar a principio de los ’90 con un negocio en apariencia tan disímil al del banco era, según contó alguna vez en un reportaje: “Mi análisis fue que el 85% de la carne que se consume en el NOA se importaba de Buenos Aires y Córdoba. Me di cuenta de que si armábamos un feedlot en la zona íbamos a tener dos ventajas inmejorables. La primera, campos secos, sin inundaciones. La segunda, podríamos producir carne con un maíz 30% más barato, porque no teníamos gastos de flete”.

Con humor, recordaba que al principio lo miraban como a un “bicho raro” en ese negocio agropecuario “porque no se conocía el sistema de engorde a corral”.

El sistema, reconocía, lo había aprendido en los Estados Unidos. Sumado a su estancia, en 1993 compró un frigorífico en la localidad de Pichanal, a 220 kilómetros de sus campos, al que bautizó Bermejo.

Fuente: Diario Norte.-

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