El crecimiento exportador se reflejó tanto en el ingreso de divisas como en la cantidad de toneladas enviadas al exterior. La suba de 161% en valor marcó una mejora destacada para la cadena, mientras que el aumento de 78% en volumen mostró una expansión en la colocación de productos porcinos argentinos en el mundo.
La oferta exportada incluye carne de cerdo, chacinados, productos y subproductos comestibles y no comestibles. Esta diversidad permite que la cadena participe en distintos segmentos comerciales y llegue a mercados con diferentes demandas.
Entre los principales destinos se encuentran Costa de Marfil, China, Filipinas, Congo, Uruguay, Brasil, Hong Kong, Georgia y Paraguay. La presencia en países de África, Asia, América del Sur y otros mercados refleja una apertura comercial más amplia para la actividad.
Los destinos abiertos y el rol del sector privado
Actualmente, la producción porcina argentina cuenta con 54 destinos habilitados para su comercialización. Desde la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca indicaron que se trabaja de manera permanente para ampliar ese abanico de opciones y acompañar el crecimiento del sector.
El trabajo conjunto entre el sector público y privado será central para extender los destinos de exportación y consolidar el desarrollo sostenido de la actividad. La articulación entre ambos espacios aparece como un factor necesario para aprovechar el crecimiento reciente y transformarlo en una tendencia de largo plazo.
Con mejores números en valor y volumen, la cadena porcina volvió a ubicarse en la agenda agroindustrial. El desafío hacia adelante será sostener la apertura global, fortalecer la presencia en los mercados ya alcanzados y seguir ampliando las oportunidades para una producción que busca ganar escala fuera de las fronteras argentinas.