LEY DE FOMENTO A LA AGROECOLOGIA: POR AHORA HUBO FRASE MILITANTE Y POCO DEBATE TÉCNICO

Hace meses que el gobierno, como quien no quiere la cosa, viene mencionando a la agroecología en cada uno de sus discursos referidos a la producción agroindustrial. Bichos de Campo alertó en varias oportunidades que esto no tenía nada inocente y que lo que se escondía detrás era un nuevo posible embate a la producción agrícola extensiva, realizada con insumos externos y de manera convencional.

Esto quedó de manifiesto finalmente este martes, en un acto realizado en el que el ministro de Agricultura, Luis Basterra, desde Corrientes, junto a su par de Ciencia, Tecnología e Innovación, Roberto Salvarezza, desde Buenos Aires, presentaron un proyecto de ley de fomento a la agroecología que define principalmente acciones de promoción de la actividad y la creación de un registro de productores que la practiquen.

Si bien se sabe que todo proyecto de ley debe pasar primero por el Congreso, el encuentro de ayer, marcado por las misivas militantes de sus autores y alejado por completo del debate técnico respecto de los modelos de producción vigentes en la Argentina, estableció cuál será el tono de la conversación de acá en más.

“La producción agropecuaria es el corazón de nuestra economía y muy pocas veces se pone en discusión los efectos de esa producción. Esta ley pretende resolver uno de los principales problemas ecológicos que tiene la argentina que es la producción agropecuaria”, dijo el diputado por el Frente de Todos, Leonardo Grosso, quien es autor del proyecto y presidente de la Comisión de Recursos Naturales y Ambiente.

“Esto no es en contra de nadie. Es crear un modelo alternativo usando prácticas sustentables”, agregó el legislador adelantando lo que será una clara contradicción en el debate.

Por su parte José “Pitín” Aragón, coautor del proyecto y presidente de la Comisión de Agricultura y Ganadería en Diputados,  expresó que “es el inicio de una discusión y apertura legislativa a una discusión que creemos que hace mucho nos debíamos. La agroecología no es solo una palabra linda en una oración”.

No es un dato menor traer a colación los dichos de ambos legisladores ya que el proyecto será tratado por sus respectivas comisiones y su lugar como presidentes de las mismas asegura un rápido tratamiento.

Ahora bien, ¿qué dijeron los ministros? Basterra indicó que la agroecología no es una posición romántica y que “hay que cambiar la mirada antropocéntrica por una biocéntrica de forma tal de ser parte de un sistema y no los dominadores de un sistema”.

Salvarezza sostuvo que “estamos asistiendo a un cambio muy profundo de la percepción que tiene la sociedad de la relación que existe entre la producción y el cuidado del ambiente”.

El secretario de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena, Miguel Gómez, afirmó que “hay una mirada muy fuerte sobre los modelos productivos, y animarnos a pensar nuevos paradigmas es el desafío que todos tenemos”.

En el proyecto de ley se entiende a la agroecología como un “paradigma que incluye elementos técnicos, ecológicos, científicos y de organización social para la producción de alimentos y otros bienes primarios o rurales desde un enfoque holístico e integral”. Una definición que termina de no ser clara.

Por otro lado en el artículo 8 se adelanta la prohibición “del ejercicio de actividades por parte de terceros, que vulneren o restrinjan el derecho a ejercer libremente el desarrollo de la producción agroecológica”, lo que plantea un punto de posible colisión con actividades agropecuarias convencionales. Por ejemplo, vale la pena preguntarse qué sucederá cuando un productor agroecológico acuse a su vecino convencional, que utiliza un insumo químico.

Con estas frases y mirando el texto del proyecto podemos afirmar en este punto que la discusión tiene por ahora más matices políticos que técnicos. Teniendo elecciones a la vuelta de la esquina, que implicarán una renovación importante de la planta de legisladores, algunos de ellos muy relacionados al sector agropecuario, solo se puede esperar a esta altura un debate lo más serio posible.

Fuente: Bichos de Campo.-