MISIONES: UN YERBATERO DE 88 AÑOS FUE ELEGIDO «COMO EL PRODUCTOR DEL AÑO»

Se trata del misionero Marcos Muranetto, quien recibió de manos del presidente del Instituto de la Yerba Mate la distinción. Produce el cultivo desde 1935.

Marcos Munaretto es un agricultor yerbatero que tiene 88 años y las buenas prácticas agrícolas lo acompañan desde siempre. Aprendió observando y «escuchando a los que saben de estas cosas», dice. Su chacra de 126 hectáreas en la localidad misionera de Campo Ramón, con 55 hectáreas de yerba mate, 25 de té, 14 de forestación y 32 de Selva Paranaense, está certificada desde el 2009 por la Red de Agricultura Sostenible de «Rainforest Alliance».

La primera hectárea de yerba mate la plantó en el año 1935; luego vendrían otras cuatro, y con los años un poco más, hasta llegar a las actuales 55 hectáreas, todas sistematizadas, lo que evita la erosión del suelo y asegura la productividad que va de 7.000 a 15.000 kilos de hoja verde por hectáreas por año, con la meta de llegar a esta última cifra en toda la superficie.

Por producir de manera sustentable, conservando la fertilidad del suelo y la calidad y cantidad de agua, y aplicando la poda de la planta en tiempo y forma , el productor recibió una placa de manos del presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate, Alberto Re, donde se lo reconoce como «Productor del Año 2018″.

  «Gracias. Estoy muy emocionado. Gracias a toda mi familia»   

Muranetto también es pionero en la inter plantación de yerbales, con una meta de reposición de 50.000 nuevas plantas en inter líneos del viejo yerbal, de las cuales ya están produciendo 30.000 plantas.

El «colono», hijo de inmigrantes italianos, es un hombre que estuvo siempre a la vanguardia. Tras aprender del sabio suizo y naturalista Alberto Roth, implemento en un lote de su chacra el modelo de plantar en un rozado sin quemar los restos de los árboles.

En la chacra de «los Munaretto» también se produce agua. Un tercio de la superficie tiene cubierta monte y ese «paraguas protector», junto a otras prácticas, hicieron posible la recuperación y consolidación de tres vertientes de agua. Así, la Selva Paranaense se levanta conservada en las nacientes y en márgenes de los arroyos, cumpliendo el rol de captación del vital líquido y otros servicios ambientales.

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