PESE A LA CRISIS, ARGENTINA EN TOP 5 DE PAÍSES QUE COMEN MAS CARNE

En enero pasado el consumo de carne vacuna por habitante por año de los argentinos se ubicó en 49,9 kilos, lo que marca un retroceso del 16,2% respecto del mismo mes del año anterior y el peor enero desde 2011. Aquí la suba de precios en el mostrador tuvo mucho que ver porque entre abril de 2018 y enero de este año el incremento fue de alrededor del 55%, pero así y todo nuestro país sigue consolidado entre los líderes del mundo en el consumo de proteínas animales.
Según las estadísticas de la FAO y de OurWorld in Data de 2013, cuatro países del mundo lideran el consumo de carne: Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y Argentina, con un promedio de 100 kilos por habitante por año si se suma la carne vacuna, porcina y aviar.

Comer proteínas animales sigue siendo un lujo en todo el mundo, porque por ejemplo, en los países europeos el consumo ronda entre los 80 y 90 kilos por habitante, mientras que en países pobres como Etiopía, Ruanda o Nigeria el consumo es de apenas entre 7 y 9 kilos por habitante por año.

En los últimos años las dietas vegetarianas y veganas comenzaron a popularizarse en los países más desarrollados y por supuesto la tendencia también llegó a la Argentina, pero lo cierto es que el consumo de carne sigue firme localmente y no sólo resiste modas, sino que también las fuertes subas de precios y la caída del poder adquisitivo.

Cuando se contrasta con la evolución del promedio de los salarios formales (+25,2%), en los últimos nueve meses todas las carnes experimentaron alzas muy superiores (10,6% para la carne vacuna, +23,7% para el pollo y +11,9% para los cortes porcinos), lo cual resultó consistente con la retracción que exhibió el consumo interno de carnes en los últimos meses que pasó de 116,8 Kg por habitante a 108 kg, es decir una retracción del 8,7%.

Localmente también se está dando otro fenómeno, la diversificación en el consumo de carnes. Sin lugar a dudas el pollo y el cerdo continúan ganando terreno en las mesas de los argentinos. Menos de una década atrás en promedio se consumía entre 7 y 9 kilos de carne porcina y la gran mayoría prevenía de los chacinados, hoy este valor se ubica en alrededor de 15 kilos y aquí traccionó la mayor demanda de carne fresca.

Algo similar ocurre con el pollo que en los últimos años logró posicionarse como una opción más económica de la carne vacuna y hasta con el marketing a su favor porque se presenta como más sana para algunos nutricionistas.

Mientras tanto desde el sector industrial remarcan la necesidad de impulsar las exportaciones, porque a pesar de que el consumo interno es sostenido, no se espera que la demanda puede creer más allá de los actuales valores de 100 kilos totales por habitante por año. La salida es la exportación, pero de cortes de mayor valor orientados a mercados que no paran de crecer como el chino.

Aquí hay una buena noticia para la Argentina, porque a pesar de que mucha gente en Europa y América del Norte asegura que trata de reducir el consumo de carne, las estadísticas muestran todo lo contrario. Datos recientes del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos sugieren que el consumo de carne por cabeza en realidad aumentó en los últimos años e incluso, en este país, en 2018 estuvo cerca de su nivel más alto en décadas.

Así es que, sin descuidar el consumo interno, es un momento ideal para que Argentina salga a venderle más carne de calidad al mundo.

Fuente: Ámbito Financiero

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