RETENCIONES MAS CEPO: AFIRMAN QUE AL CAMPO LE QUEDA MENOS DE LA MITAD DEL PRECIO INTERNACIONAL DE LOS GRANOS

La expectativa es ver si el Gobierno mantiene su palabra». La frase, que repitieron hoy varias fuentes consultadas por La Nacion en el seno de la Mesa de Enlace, grafica la sensación que domina en la agrupación luego de la reunión mantenida con el presidente Alberto Fernández: esperan que efectivamente el Gobierno no suba las retenciones ni ponga en marcha intervenciones en los mercados.

«No va a haber incremento de retenciones, no va haber intervención en los mercados», señaló Jorge Chemes, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) al salir del encuentro con el jefe de Estado. Otros ruralistas dijeron exactamente lo mismo tras la reunión de manera pública. Fue Chemes quien buscó la respuesta por el futuro de los derechos de exportación tras preguntarle al mandatario.

Mientras las miradas están puestas en lo que dejó la reunión en Casa Rosada, también están esperando por las reuniones o convocatorias donde, según trascendió, serán incluidos los dirigentes para hablar de aspectos más vinculados con las cadenas. Los ruralistas insistieron en que el campo no es responsable de la suba de los precios de los alimentos con el argumento de la baja incidencia de los granos sobre los productos finales.

La otra cosa que remarcan es que, frente al discurso oficial de desacoplar los precios internos de los internacionales, lo que reciben los productores a causa de las retenciones y el cepo cambiario es mucho menos que el valor internacional.

Un trabajo que la Sociedad Rural Argentina (SRA) preparó para la reunión con Alberto Fernández así lo refleja. Según la entidad, considerando el tipo de cambio oficial al productor le queda entre el 60 y el 80% del valor internacional. En tanto, tomando en cuenta el cambio al dólar MEP estos porcentajes bajan a entre el 35 y el 47%.

En soja, según el reporte, sobre un FOB de US$556 por tonelada al productor le quedan luego de las retenciones US$331 por tonelada, una diferencia de 225 dólares por tonelada. El productor, dice el trabajo, en soja recibe el 60% del precio internacional considerando el dólar oficial.

En trigo, con un FOB considerado de 273 dólares por tonelada, después de los derechos de exportación al productor le quedan US$216 por tonelada. En este ejemplo, accede al 79% del valor internacional.

En cuanto al caso del maíz, sobre un FOB de US$255 por tonelada, aquí descontadas las retenciones, y siempre con el cambio oficial, el número que queda es de US$205. El productor percibe del precio internacional el 80%.

Sin embargo, los números son todavía mucho más bajos evaluando la situación con el dólar MEP.

En soja, en dólares MEP al productor le quedan el equivalente a US$192 por tonelada, un 35% del valor internacional. En trigo, son US$125 o un 46% del precio internacional, de acuerdo al trabajo de la Rural. Por otra parte, en maíz, analizando con el MEP cobra el equivalente a US$118,8, el 47% del precio internacional.

Hay distorsiones por las retenciones y el cepo cambiario
Hay distorsiones por las retenciones y el cepo cambiario Fuente: Archivo

«Los productores no somos formadores de precios: los productos que vendemos los productores son commodities y, por tanto, los precios se forman a partir de la concurrencia de la oferta y demanda internacional», señala el trabajo.

Según precisa el informe, en el caso del trigo la incidencia del grano en el precio al consumidor del pan «rondó históricamente el 10%» y actualmente está en 13,1%.

«Las retenciones no descomprimen los precios de los alimentos. La única garantía para tener precios de los alimentos competitivos es con una oferta pujante», remarca. «Para garantizar el acceso a los alimentos de los más vulnerables se sugiere impulsar políticas focalizadas e individualizadas», agrega.

En la entidad destacan que «las retenciones afectan en el mediano y largo plazo las expectativas de los productores, por tanto se genera una contracción de la oferta que termina aumentando los precios relativos. Esto fue lo que se vio con el trigo, la carne y la leche durante los años 2007-2015».

Por: Fernando Bertello.-

LA NACION.-