30 de junio de 2026

EL SECTOR NUCLEAR, EN MANOS DE YOGUIS, INFLUENCER Y EGRESADOS DE LA SECUNDARIA

COMISION NACIONAL ENERGIA ATOMICA

La Comisión Nacional de Energía Atómica y Nucleoeléctrica Argentina concentraron en 2026 una serie de incorporaciones a cargos gerenciales de personas sin experiencia en el tema. Mientras tanto, la institución sufre una sangría de trabajadores altamente calificados.

En 1951, lo que hoy es el Centro Atómico Bariloche se inauguró con una promesa de soberanía tecnológica que durante más de siete décadas todos los gobiernos, independientemente de su signo político, de alguna forma mantuvieron con gestiones más o menos felices. Desde entonces, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) formó generaciones de investigadores, físicos, ingenieros y técnicos nucleares, construyó reactores de investigación, produjo uranio enriquecido para sus centrales nucleares, exportó tecnología y sostuvo proyectos como el Carem, el primer reactor de potencia de diseño íntegramente argentino y hasta 2023 uno de los más avanzados del mundo, y el RA-10, centro de producción de radioisótopos para uso médico que prometía ganar la delantera en esa área, entre muchísimos otros logros. De sus filas nacieron Invap, referente global en el diseño y construcción de reactores nucleares, satélites, radares y sistemas de medicina nuclear, Conuar (Combustibles Nucleares Argentinos S.A.), que fabrica los elementos combustibles utilizados en las centrales, Dioxitek, especializada en la producción de dióxido de uranio, FAE (Fábrica de Aleaciones Especiales), dedicada a la producción de tubos y materiales para la industria nuclear, ENSI (Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería), que opera la planta de agua pesada (PIAP) que es un insumo vital para los reactores de uranio natural, y NA-SA (Nucleoeléctrica Argentina) que opera las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse, y que en este momento está en vias de privatización. Todo eso convirtió a la Argentina en uno de los escasos países del mundo con capacidad nuclear soberana completa y una referencia en este tema al sur del Río Grande.

Pero en los últimos meses, en una muestra de temeridad sin precedente, muchos de los puestos de dirección de este delicado ecosistema están siendo ocupados por personas sin formación en cuestiones nucleares ni contacto con el sector.