POR LA CRECIDA DEL RIO, EN SANTA FE SACARON DE URGENCIA A MILES DE VACAS QUE ESTABAN EN LAS ISLAS.

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En Reconquista y otras zonas hay una evacuación total luego de la alarmante marca que alcanzó un riacho a la altura del Paraná; cerca de 400.000 animales fueron retirados a suelo firme.

Lo impensado, aunque previsto, está ocurriendo en el norte de Santa Fe después de tres años de sequía. Es que desde hace cinco semanas la inundación pasó a convertirse en una preocupación excluyente para los productores agropecuarios de una amplia región costera del Paraná y sus afluentes, mucho más en aquellos distritos próximos al Chaco.

Eso sucede en Reconquista, cabecera del departamento General Obligado, 330 kilómetros al norte de esta capital, donde el riacho San Gerónimo, a la altura del km 949 del Río Paraná (del cual es afluente después que suma las aguas del arroyo El Rey), marcó este sábado frente al puerto reconquístense 5,49 metros, lo que provoca la vigencia de la denominada “etapa evacuación” del plan de inundaciones, que entra en vigencia a los 5,30.

Según el informe al que tuvo acceso La Nacion, desde las islas frente a Reconquista, entre esta ciudad y Goya, en Corrientes, quedaron pocos animales porque el resto, unas 400.000 cabezas fueron desplazadas, mediante el uso de lanchones preparados convenientemente, hacia campos de la región, aunque se observó una mortandad elevada de hacienda que no se pudo alimentar ni descansar convenientemente en los últimos 30 días.

El intendente de Reconquista, Amadeo Enrique Vallejos, dijo que “la situación se monitorea en forma constante”. En tanto, Martin Deltín, interventor en el puerto de Reconquista, explicó a este diario que “la situación está controlada por el momento, tanto en la zona de islas, de donde se retiró una gran cantidad de vacunos, como de la zona costera poblada”.

Debe indicarse que el lunes 13 de este mes, cuando el hidrómetro del dique en Reconquista alcanzó la marca de 5,10 mts, la zona ingresó en la etapa alerta. “Desde entonces el río siempre siguió creciendo”, apuntó el intendente Vallejos. Pero según los productores, el haber contado con información fehaciente, se logró retirar en tiempo y forma casi el 99% de los animales que se criaban en las islas.

Se espera que idéntica situación se vaya observando en la zona del Delta, de Coronda al sur (altura de Diamente, Entre Ríos), donde también se utilizan las islas para la cría de ganado.

La Prefectura, en tanto, recordó recomendaciones a los navegantes, como controlar la velocidad de navegación “a los efectos de evitar grandes marejadas, las cuales golpean contra viviendas de la población isleña-ribereña, produciendo además que las embarcaciones amarradas se vean afectadas y se produzcan desprendimientos de costas y rotura de instalaciones costeras”.

Situación

Por otra parte, aguas debajo de Reconquista, por ejemplo en San Javier, el río homónimo alcanzó este sábado una marca de 6,56 metros, 6 centímetros superior al registro donde ingresa en vigencia la etapa evacuación

“Todo genera zozobra, inquietud, incertidumbre ya que si bien todos pregonan y piden que se saquen los animales porque la crecida será importante, la cuestión es dónde trasladar esos animales. No se puede ocultar que a pesar de algunas lluvias los campos, en varias zonas de la provincia, no se han recuperado de la sequía de los últimos tres años. Pero además, no hay lotes para arrendar porque los que se dedican a la agricultura, luego de las lluvias, están en plena siembra”, sostuvo Adrián Simil, presidente de la Sociedad Rural de San Javier, cabecera del departamento del mismo nombre, 156 kilómetros al noreste de esta capital, en cuya zona hay unas 20.000 cabezas de ganado vacuno en problemas.

En la denominada zona de la costa, bañada por el Paraná y sus afluentes, y factible de ser inundadas por la riada actual, el Ministerio de la Producción provincial estimó que hay alrededor de 500.000 cabezas de ganado, dato que obliga a las definiciones.

Pero las dificultades para los productores siguen porque siguen faltando barcos acondicionados para el traslado de hacienda. Además, muchos productores se anotan en las empresas de servicios pero tienen que esperar varias semanas antes de poder concretar el retiro de los animales. Y no siempre las pocas unidades disponibles (que se arman en empresas de la zona) están en servicio por cuestiones de mantenimiento.

Simil no dudó en señalar que “esta es una situación angustiante que solo pueden describir los que tienen el problema. Hoy, tener o perder animales, con el costo que ello implica, depende de la decisión del ganadero ya que si nos atenemos a los informes hidrométricos, los problema no aumentan día a día sino hora a hora”.

“Salir es salir a no tener nada. Es estar (con los animales) en una banquina, con el peligro que implica la ruta. No hay campos no por mezquindad sino porque no hay disponibilidad. Hace 30 años que tengo animales en las islas y soy un agradecido, como mucha gente, de lo que las islas nos ha dado. Antes decíamos que la isla era un lugar que se ocupaba como última instancia. Pero con el tiempo se demostró que es el lugar donde los pequeños productores comienzan a hacer su capital. Son los que comienzan con dos o tres vacas. Evidentemente, con 50 animales es imposible que puedan afrontar todos los costos que la actividad implica. Además del alquiler está el tema sanitario que es muy importante, porque hay animales que se acostumbran a un determinado tipo de pasto y que cuando salen de la isla se encuentran con pastos que son tóxicos. Así se diezman los rodeos”, apuntó el dirigente ruralista.

Por: José E. Bordón.-

LA NACION.-

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