EL REMATADOR DE VACAS LIGADO A MILEI QUE DESDE EL SENADO BUSCARA UN CAMBIO PARA SU PROVINCIA.

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Francisco Paoltroni, que se convirtió en senador por Formosa, trabaja con un original esquema de ayuda a pequeños productores que quieren crecer en su actividad.

En los últimos tiempos el nombre Francisco Paoltroni comenzó a tener relevancia, primero por armarse un partido político para enfrentar a Gildo Insfrán en Formosa y luego por convertirse en uno de los ocho senadores que formará parte del bloque de Javier Milei.

Pero hay un vínculo de este bonaerense con el norte del país que viene de más allá. Hace más de 15 años llegó a esa región con ganas de emprender varios desafios agropecuarios. Fue creciendo como productor pero también como representante de una consignataria de hacienda de Buenos Aires. Mirando hacía atrás, dice que lo que lo llevó al norte argentino fue “la curiosidad”.

“Me llamaba muchísimo la atención lo que había hecho Brasil y Paraguay y veía un atraso muy grande en el norte de la Argentina. Realicé mi primer viaje en el 2005 y descubrí el tremendo potencial que tenía esta región centro-oeste de Formosa. Era donde estaba el futuro de la ganadería. Y a los 26 años dije que este era mi lugar en el mundo”, cuenta.

Luego de unos años, en 2010 decidió abrirse camino y fundó su propia firma a la que llamó Ganaderos de Formosa. Desde ese entonces ya realizó más de 150 remates físicos de hacienda en diferentes localidades de la provincia.

Es así que, a partir de 2015, todos los meses, organiza remates ganaderos en toda la provincia. Su eje fue sumar a los cientos pequeños productores que había en la zona que tenían una baja rentabilidad en sus actividades ganaderas. Les aconsejaba que, para poder mejorar sus valores de venta, debían hacer “un mejoramiento genético para tener terneros parejos, castrarlos y así apuntarle a los mercados principalmente novilleros”. También los ayudó a que se inscribieran en AFIP, en Rentas y que abrieran una cuenta de banco.

“Actualmente hacemos un remate mensual en Comandante Fontana. Hemos sumado más de 700 pequeños productores a la comercialización formal. Y esto nos ha permitido ir creciendo, por supuesto, de la mano de todos ellos”, cuenta.

La influencia de Paoltroni fue fundamental para el crecimiento de estos ganaderos porque con una comercialización formal efectivamente tuvieron acceso a mejores precios. “Había mucho desconocimiento del funcionamiento impositivo y legal de nuestro país. De pronto un productor vendía en efectivo y después no podía justificar los fondos para comprarse la camioneta. Se encontraba con todas estas cosas que no lo dejaban crecer porque iba tropezando con todo el funcionamiento impositivo argentino. Entonces, le fui contando de los beneficios de la venta formal, de presentar una liquidación, donde todo su esfuerzo está justificado y reflejado en esa venta y que eso le permitía moverse legalmente, comprar y vender y hasta tener acceso al crédito”, detalla.

Para Paoltroni, “la genética es todo”, porque posiciona a la ganadería en los mercados de mayores precios. “Es subirse al caballito de esta gran marca que es carne argentina. El productor tiene que incorporar genética. Siempre les digo que hay que hacer el pequeño esfuerzo de comprar un toro por año. Esa es la manera de ir mejorando y el diferencial de precios se ve en todos los remates. No hay nada que tenga más repago, un retorno más rápido de inversión que invertir en genética. Esto se ve cada vez que entra a la pista un animal de genética y uno que tiene una calidad inferior”, detalla.

Los protagonistas

Así coincide Gustavo Alcalá, veterinario, especializado en producción de carne y que asesora a dos cabañas de la zona. Dice que desde hace un tiempo se nota ese cambio que hicieron los pequeños productores de la zona que tienen menos de 100 vacas.

“Hay un gran impacto y esto ya lo venimos notando. Es una evolución constante y firme, a pesar de muchas controversias climáticas que hemos tenido. Pero el pequeño productor ha tomado una decisión de mejorar su hacienda y tratar de producir más eficientemente”, expresa.

Como ya otros años, Javier Leistmeister, un pequeño productor de la zona del kilómetro 210 del Colorado, se hizo presente en el remate de las cabañas de Norte Grande en busca de genética. “Tengo un campo chico de 75 hectáreas y hago cría intensiva. Manejo pastoreo rotativo. Mi rodeo es de 90 madres y tres toros de distintas cabañas, todo Brangus colorado. Vendo en mi zona terneras para madres y terneros colorados bien parejos en el remate de Fontana. Hoy vengo de vuelta a comprar genética”, destaca.

Blanca Nieves Gómez de Geraldo es una pequeña productora de la zona de El Olvido y pronto quiere hacer un viaje a Mendoza y para esto trajo terneras Braford para vender: “Hace 40 años que yo siempre quise estas vaquillas. Y peleé tanto que hasta que me compré cinco vaquillas y cinco vacas. Y hoy presento las terneras porque tengo que vender para hacer un viaje a Mendoza”.

Desde Juan José Castelli, Chaco, llegó Oscar Burghardt, a Fontana. Es un mediano productor, hace Brangus y siempre busca seguir incorporando no solo buena genética sino también animales funcionales para su zona. “Con casi cuatro años de seca, nuestra región es dura. Llueven dos, tres meses y siete, ocho, nueve meses no llueve o llueven lluvias pequeñas que no alcanza para nada. Entonces se busca un animal rústico, adaptado al clima”, expresa.

Han pasado varios años y Matías Pace, de la estancia El Bagual, una de las cabañas integrante del remate del Norte Grande, no deja de sorprenderse “gratamente” por la sinergia que generó Paoltroni entre las cabañas y el pequeño productor, que“tiene un papel preponderante y estelar”.

“No me equivoco en decir que este remate en Fontana, con una base concentrada de pequeños productores, es hoy por hoy la feria comercial más importante de toda la provincia. Francisco fue partícipe directo de este proceso, sin ningún tipo de apoyo público. Todo a fuerza de remate, de vacunación, todo emprendimiento puramente privado. Llegás acá a Fontana, te encontrás con más hacienda encerrada, más corrales, más galpones. No me canso de decirlo, la genética es inversión directa de retorno. Se ve reflejado en la venta de esos pequeños productores, que alcanzan valores de mercado razonables”, asegura. Una cosa que Pace destaca es que Paoltroni “en plena campaña política, nunca jamás usó de vitrina sus remates comerciales para hacer política”, describe.

La idea de Laura de Hertelendy, de la Estancia El Clarín, otra de las cabañas participantes, siempre ha sido generar toros comerciales (adaptados, extremadamente rústicos, siempre con calidad) para Formosa: “Creo que la ganadería va a tener un rol muy importante y la realidad es que todo nuestro trabajo tiene como fin la producción de carne y la producción de carne la logramos a través de muchos y buenos terneros”.

En la plena subasta, Mario Cabezas, presidente de la Sociedad Rural local, recorre el predio y reflexiona el gran avance que hubo en estos seis años: “Nuestra Sociedad Rural se sostiene con el pequeño productor, que va de uno a 200 cabezas, que es quien nos provee de hacienda y así logramos hacer un remate por mes, cuando antes hacíamos seis remates por año. Hemos avanzado bastante. El productor organiza sus plazos y se hace de un ingreso mensual para poder invertir en su campo o en su ganadería”.

Aunque ahora estará en la función pública, desde ese lugar piensa seguir aportando para el sector. Para el senador electo uno de sus puntos es “resolver el tema de la moneda, sin moneda no hay crecimiento posible, menos aún en la ganadería, en donde la inflación la afecta tremendamente y prueba de esto es que hay menos vacas que en 1960″.

“Lamentable y tristemente, la ganadería ha pagado muy caro todos estos errores en materia económica del país. Desde Formosa, busco generar las condiciones para que se genere trabajo y se aumente la producción, como única manera de sacar a la gente de la pobreza. En materia productiva tenemos un potencial inmenso, podemos duplicar nuestro stock ganadero, que significa miles de puestos de trabajo, mejor calidad de vida para toda la familia de productores y lo que hace a la economía de los pueblos. Y en agricultura, Formosa tiene dos millones de hectáreas agrícolas de potencial y solo estamos explotando 100.000 hectáreas. Además debemos titularizar absolutamente todos los dominios de tierras, campos, casas, terrenos. Que los formoseños se empiecen a encontrar en una mano los títulos de propiedad y en otra mano los recibos de sueldo. Y ahí vamos a lograr ciudadanos libres e independientes en el cual todos van a progresar en base a su mérito y su esfuerzo”, finaliza.

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Por: Mariana Reinke.-

LA NACION.-

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