LA INFLACION DE MAYO PODRIA SIGNIFICAR UN PUNTO DE INFLEXION PARA EL GOBIERNO.

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Aunque se espera que dé cerca de 5%, ya se empezó a percibir un leve repunte para junio, que implicaría el freno en el camino de desaceleración.

Luego de que la semana pasada se conociera la inflación de mayo para la Ciudad de Buenos Aires, que confirmó la tendencia a la desaceleración (4,4%), se espera que el dato del Indec de este jueves para el IPC general confirme la dinámica con un valor cercano al 5%.

Así lo estiman las consultoras privadas para un mes que podría significar el punto de inflexión en la gestión de Javier Milei, ya que, aunque todavía es temprano para asegurarlo, el fuerte descenso podría encontrar rápidamente un freno por los próximos ajustes de tarifas, la inflación latente y la tendencia a la inercia. De hecho, los primeros relevamientos para junio indican que este mes habría un leve rebote en los precios al consumidor.

“Es probable que efectivamente el índice de mayo a nivel nacional dé un número cercano a 5%. A nosotros nos dio 5,2%. [Luis] Caputo dice que va a dar más bajo, y el dato de CABA es un indicador, ya que todo este año dio por arriba. Por lo cual, si efectivamente sigue así, daría menos de 4,4%”, señaló Ricardo Delgado, presidente de la consultora Analytica.

En cuanto a la primera semana de junio, el especialista comentó que los alimentos y bebidas aumentaron entre 1,2% y 1,3%, mientras que en la última semana de mayo “prácticamente no hubo aumentos”. Rosario Vidaurreta, economista de la misma firma, detalló que las mayores subas del rubro se dieron en lácteos y frutas, y que esperan que la inflación de este mes “replique un aumento similar al de mayo”, ya que la inflación núcleo “parecer haber encontrado un piso”, con un 5,1% en la Ciudad de Buenos Aires.

“Probablemente, en junio vuelvan a subir las tarifas. Va a haber recomposiciones o mejoras de salarios en algunos sectores, con lo cual probablemente mayo represente un piso en términos de inflación”, comentó Delgado, y agregó que la proyección para este mes es de 5% o 6%.

Este porcentaje es el que, según los especialistas, va a ser difícil de quebrar, no solo por la inercia, sino también “por la necesidad de sostener estos niveles de actividad, aunque sean bajos, para que no sigan cayendo. Eso va a poner a la inflación en un nivel difícil de perforar”, argumentó el especialista.

Si bien en EcoGo esperan que mayo cierre en 4,9%, los cálculos indican que junio se ubicaría por encima. “Sin la baja en el precio de las prepagas, y con aumentos de tarifas de luz, gas y combustibles (que en mayo se congelaron), es razonable pensar en un rebote del IPC”, explicó Rocío Bisang.

A partir de ahora habría que esperar a fin de año para que los precios vuelvan a bajar a valores similares o incluso menores a las estimaciones de mayo, siempre y cuando las cosas “salgan bien y no haya grandes saltos”.

Por su parte, en Econviews proyectan que mayo dé entre 5% y 6%, aunque no descartan que el número sea más bajo. Y, dado que en junio ya no está “la ayuda de regulados”, como sostuvo Alejandro Giacoia, y a que a principios de mes hubo aumentos en los precios de la nafta, el subte, la electricidad y el gas, además de una variación de alimentos en 4,2% en las últimas semanas —frente al 3,6% de mayo—, la inflación ya “dejaría de bajar”.

“Otro punto es que las empresas redujeron sus márgenes en los últimos meses, por lo que esa ayuda cada vez se hace menor, y cuando empiecen a recuperarlos va a ser algo que ponga más presión. A partir de todo esto, no resulta descabellado pensar que en junio la baja pueda frenarse”, aclaró. Y aunque todavía falta para asegurar que mayo sea el mes con menor nivel de inflación, según el especialista sí va a ser más difícil que se mantenga la tendencia descendente sin generar nuevos desajustes: volver a tocar variables como las tarifas, el cepo al dólar o que se aprecie mucho el tipo de cambio real.

“Que en cinco meses haya llegado a 5% es un ritmo muy razonable. Lo difícil es bajarlo más allá de este piso. Acá volviste a los números que tenías hace dos años. No es poco, pero no alcanza”, opinó Martín Kalos, de Epyca.

El problema, para el analista, es que no haya una política concreta para bajar la inflación y cortar con la inercia más allá de estos valores (entre 3% y 5% mensual), incluso considerando que pueda aumentar nuevamente en algún momento.

“Recordemos que, además de la inercia, hay una inflación latente, porque faltan aumentos de tarifas de servicios públicos, que recién están empezando, y falta reacomodamiento de salarios, ver qué pasa con el dólar, que es una variable que el Gobierno, por ahora, no decide cuándo ni cómo va a ir tocando. El levantamiento del cepo va a incidir en el precio del dólar”, explicitó.

Todo esto significa que mayo podría efectivamente significar un punto de inflexión para el Gobierno, en el sentido de que la desaceleración ya no va a ser tan evidente e, incluso, la inflación pueda estancarse.

De hecho, según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, mayo llegaría al 5,2%, y junio, al 5,5%, una leve diferencia que marca el freno a la baja y un leve repunte de los precios.

Por: Luján Berardi.-

LA NACION.-

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