MISIONES: ESTALLO LA YERBA MATE, CORTAN, SAQUEAN Y QUEMAN
Las rutas misioneras son un escenario de guerra.
No es metáfora. Es literal. Dos de Mayo. San Vicente. Campo Ramón. La Ruta 14 tomada. Productores, fleteros y tareferos le pusieron el cuerpo a la desesperación.
Y cuando el cuerpo no alcanza, le ponen fuego.
El número que prende la mecha: $180 por kilo.
Ciento ochenta pesos la hoja verde. Con eso no comés, no cargás gasoil, no pagás al tarefero.
El kilo de yerba en góndola pasa los $4.000. Al colono le tiran $180 y que se arregle. Hoy el promedio está en $220.
Reclaman $390 para no fundirse. Les ofrecen miseria y plazos. Les contestan con silencio.
Por eso interceptan camiones.
Por eso bajan la carga.
Por eso la queman a la vera del camino.
Porque prefieren verla en llamas antes que regalarla. Porque llevarla al secadero te funde más rápido que prenderle fuego.
El gasoil impagable, el precio pisado, la importación en la puerta. La cuenta no cierra ni con un milagro.
La trampa es perfecta y es perversa:
1. Te revientan el precio: $180 el kilo cuando en febrero estaba $370.
Te pagan a 60, 90 días. Mientras tanto el súper remarco.
2. Te abren la importación:
Brasil y Paraguay entran con yerba canchada barata al dólar oficial. La industria compra afuera y te pisa a vos.
“Libre competencia” le dicen. Es libre para el grande. Es horca para el chico.
3. Te liberan las plantaciones:
Derogaron la resolución que frenaba la sobreoferta. Ahora el pez grande siembra 10.000 hectáreas nuevas y te ahoga. Passalacqua ya lo avisó:
“El pez grande se come siempre al más chico”.
4. Te esconden al ministro:
Facundo Sartori, ministro de Agro de Misiones, no fue a San Pedro a dar la cara. Los productores redactaron el acta a mano: corte de ruta progresivo hasta que aparezca alguien y renuncia del ministro ya.
Y abajo de todo, el infierno de siempre: el tarefero.
Denuncian “condiciones de esclavitud humana”.
Familias enteras en el yerbal. Chicos de 4 años cosechando porque $180 el kilo no alcanza ni para que coma uno.
Esto no es nuevo. Esto es Misiones desde siempre. Lo nuevo es que ya no se aguantan más.
La Ruta 14 hoy es el síntoma.
No cortan por deporte. Cortan porque el Estado los entregó.
Cortó el INYM, cortó el precio mínimo, cortó las retenciones a la importación y ahora los productores cortan la ruta. Acción y reacción.
Si no vale nada, que no valga para nadie.
Mientras tanto en Buenos Aires:
El ministro de Economía habla de inflación. El de Agricultura desregula.
Y al colono misionero le dicen “competí”. ¿Competir contra quién? ¿Contra el importador que trae de Paraguay sin impuestos? ¿Contra el secadero que te paga a 90 días? ¿Contra el surtidor que te cobra el gasoil como si fuera importado?
No hay grieta acá. Hay hambre.
No hay relato. Hay fuego.
No es que “no quieren trabajar”. Es que trabajar así es fundirse. Es esclavizarse para que otro se llene los bolsillos.
Por eso la yerba arde.
Porque cuando el kilo vale $180 y la dignidad no cotiza, prender fuego la cosecha es el único grito que escucha el poder.
Misiones no pide subsidio. Pide precio.
Y si no hay precio, habrá ruta cortada, camión saqueado y yerbal en llamas.
Porque antes de regalarla, la queman.
Antes de morirse de hambre, hacen tronar el escarmiento.
La yerba es sangre. Y la sangre llegó al río.
Bienvenidos a la guerra de la Ruta 14.