CORRIENTES: CRISIS TEXTIL, CIERRES DE FABRICAS DESPIDOS MASIVOS Y EL GOBIERNO PROVINCIAL SIN RESPUESTAS
La industria textil de Corrientes atraviesa uno de sus momentos más críticos en años. Con fábricas cerrando, despidos masivos y una caida de la producción que supera el 22% interanual a nivel nacional, los trabajadores del sector enfrentan una realidad devastadora. Pero lo que más indigna a los sectores productivos correntinos no es solo la crisis en sí misma, sino la total ausencia de respuestas del gobierno provincial encabezado por Juan Pablo Valdés, quien parece ajeno al drama que viven cientos de familias que dependían de estas fábricas para sobrevivir.
El caso más emblemático de la debacle textil correntina es el de la empresa Emilio Alal S.A.C.I.F.I., una compañía con más de un siglo de trayectoria en la industria argentina. En enero de 2026, la firma cerró definitivamente sus plantas productivas y dejó en la calle a 260 trabajadores en Goya, Corrientes, y 200 más en Villa Ángela, Chaco.
El impacto en Goya fue demoledor. En una ciudad donde las fábricas textiles son el principal motor económico, la pérdida de 260 puestos de trabajo formales significó un golpe directo a cientos de familias y un efecto dominante sobre el comercio y los servicios locales. Los trabajadores afectados salieron a reclamar, primero por sus puestos y luego por sus indemnizaciones, en un proceso que se extendió por semanas. La empresa incluso impuso una perimetral a un grupo de trabajadores que protestó, lo que agravó aún más la situación.
Un sector en colapso: la crisis que no para
El cierre de Alal no es un caso aislado. La industria textil argentina registró una caída superior al 22% interanual en febrero de 2026, una cifra que refleja la magnitud del retroceso. En Corrientes, las plantas trabajan muy por debajo de su capacidad. En algunos casos, la producción se redujo a la mitad; en otros, la actividad es mínima o intermitente.
Las empresas locales enfrentan una competencia desleal de productos importados que, en muchos casos, ni siquiera reflejan el valor real de producción. Esta situación presiona a las fábricas correntinas que ven reducida su participación en el mercado. El impacto se siente en toda la cadena de valor: desde los hiladores hasta los trabajadores de confección, pasando por los comercios que dependían de estas industrias como proveedores o clientes.
El gobierno provincial: ausente frente a la crisis
Frente a este panorama desolador, la respuesta del gobernador Juan Pablo Valdés ha sido, en el mejor de los casos, insuficiente. Los sectores productivos correntinos denuncian que el gobierno provincial no ha implementado políticas activas para sostener al sector textil, dejando a las empresas y trabajadores librados a su suerte. No hubo anuncios de planes de reconversión laboral, ni incentivos fiscales para las industrias en crisis, ni programas de acompañamiento a las familias afectadas.
El propio gobernador Valdés reconoció, ante el cierre de Alal, que “se hace difícil competir con productos importados”, pero no ofreció más que palabras. Los trabajadores y empresarios del sector esperaban acciones concretas: subsidios, acuerdos con el gobierno nacional, programas de empleo y capacitación. Nada de eso llegó. La única respuesta fue el silencio y la transferencia de responsabilidades a Buenos Aires.
Los reclamos que no fueron escuchados
Distintos actores sociales y económicos correntinos han alzado la voz para denunciar la inacción del gobierno provincial. Sindicatos, cámaras empresariales y dirigentes opositores coinciden en que Corrientes necesita con urgencia un plan de desarrollo industrial que no dependa exclusivamente de la economía agropecuaria y el empleo público.
La industria textil, que durante décadas representó una fuente de trabajo genuino y desarrollo para ciudades como Goya, hoy agoniza sin que el gobierno provincial mueva un dedo para evitarlo. Los trabajadores que perdieron su empleo siguen esperando respuestas que no llegan. Las familias de Goya y otras localidades textiles de Corrientes exigen al gobernador Valdés que asuma su responsabilidad y presente un plan de emergencia industrial concreto y urgente.
Corrientes no puede darse el lujo de perder más industria. Cada fábrica que cierra es un retroceso en el desarrollo productivo que costara décadas revertir. El tiempo se acaba y la gente espera respuestas.