12 de agosto de 2026

LOS HOGARES NO SE RECUPERAN Y EL CONSUMO VOLVIO A CAER EN JULIO Y ACUMULA 8 MESES EN BAJA

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El gasto de los hogares cayó 1,2% interanual en julio y 0,2% frente a junio. En siete meses acumula una baja de 1,5%, según un informe de la Universidad de Palermo.

El consumo privado volvió a mostrar una contracción en julio y profundizó una tendencia que ya lleva ocho meses consecutivos. El Índice de Consumo Privado de la Universidad de Palermo (ICP-UP) registró una caída de 1,2 por ciento interanual y de 0,2 por ciento en la comparación mensual desestacionalizada, mientras que en los primeros siete meses del año acumuló una retracción de 1,5 por ciento respecto del mismo período de 2025. El dato muestra que el gasto de los hogares todavía no logra consolidar una recuperación, pese a la mejora que algunos indicadores puntuales vienen mostrando en determinados segmentos del mercado.

Según el informe de la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, luego de la suba registrada el mes anterior, el índice volvió a retroceder en julio cuando se elimina el efecto de la estacionalidad. El comportamiento resulta relevante porque permite observar la evolución del gasto más allá de factores propios de cada período del año y muestra que la recuperación del consumo continúa siendo irregular. El indicador interanual, además, encadenó su octava caída consecutiva.

La Universidad de Palermo aclara que el ICP-UP es un indicador de alta frecuencia construido para anticipar la evolución del consumo privado que luego publica oficialmente el INDEC, debido a que el organismo estatal difunde ese dato con frecuencia trimestral y con rezago. Para elaborar su índice utiliza más de 30 indicadores mensuales vinculados con el gasto de los hogares y pondera cada serie de acuerdo con su participación en el consumo.

En el relevamiento se distinguen comportamientos muy diferentes entre los distintos tipos de bienes y servicios. Mientras los bienes semidurables registraron un crecimiento interanual de 12,9 por ciento y los durables aumentaron 3 por ciento, el consumo masivo, que representa aproximadamente la mitad del gasto de los hogares considerado por el índice, cayó 1,7 por ciento. Los servicios vinculados con recreación y turismo, en tanto, permanecieron sin variación interanual.

El consumo cotidiano el más castigado

La caída del consumo masivo constituye uno de los datos centrales del informe porque allí se concentran productos que los hogares compran con frecuencia, como alimentos, bebidas, artículos de limpieza y combustibles. Ese segmento representa aproximadamente el 50 por ciento del gasto total de los hogares utilizado como referencia para la construcción del índice y acumuló una caída interanual de 2,4 por ciento en los primeros siete meses del año.

La evolución de los distintos componentes permite observar una diferencia entre la recuperación de algunos consumos postergables y la situación de aquellos gastos que forman parte del presupuesto cotidiano. Los bienes semidurables, por ejemplo, mostraron una suba interanual de 12,9 por ciento en julio y acumularon un crecimiento de 5 por ciento en el año. En ese grupo aparecen indumentaria, calzado y otros productos cuya reposición puede postergarse durante determinados períodos.

En los bienes durables también hubo una expansión de 3 por ciento interanual en julio, aunque el propio informe registra comportamientos contrapuestos. El patentamiento de motos aumentó 31,2 por ciento interanual en julio y acumuló una suba de 43,1 por ciento en el año, mientras que el patentamiento de automóviles cayó 31,2 por ciento en la comparación interanual. Esto se explica por la mayor demanda de dos ruedas para el uso de aplicaciones de reparto en un contexto de caída del empleo formal y la sustitución por este tipo de actividades.

La Universidad de Palermo advierte que los índices por categoría son «una medida orientativa de la variación del gasto por rubro, no como índices exhaustivos de cada categoría». En otras palabras, que algunos bienes estén mostrando aumentos de ventas no significa que exista una recuperación generalizada del consumo. El índice agregado continúa en terreno negativo y, particularmente, el segmento de consumo masivo presenta una trayectoria que se encuentra por debajo del promedio general.

Tarjetas y préstamos al límite

El comportamiento de los instrumentos de financiamiento anticipa un nuevo límite a una posible recuperación del consumo. Durante julio, las compras con tarjeta de crédito se contrajeron 4,6 por ciento interanual y los préstamos personales retrocedieron 4,9 por ciento, según el relevamiento de la Universidad de Palermo.

Por su parte, después de seis meses consecutivos de caída, la recaudación del IVA medida en términos reales mostró una recuperación de 5,9 por ciento interanual. El IVA constituye un indicador indirecto del nivel de transacciones y su recuperación real puede sugerir una mejora en determinados segmentos del gasto. Sin embargo, la contracción de los préstamos vinculados al consumo indica que el crédito no está acompañando de manera uniforme ese movimiento. La situación del financiamiento resulta especialmente relevante porque una parte del consumo de los hogares depende de la posibilidad de distribuir el gasto en el tiempo.

Cuando los ingresos corrientes no alcanzan para sostener determinados niveles de consumo, el crédito puede funcionar como un mecanismo para adelantar compras. Si, por el contrario, el acceso al financiamiento se reduce o las familias limitan el endeudamiento, la capacidad de sostener ese gasto también se restringe. Hay sectores y rubros donde aparecen señales de mayor actividad, pero no se observa una expansión homogénea que permita hablar de un cambio de tendencia consolidado, según el informe.

Dentro del consumo masivo, el informe encuentra una señal particularmente persistente en el comportamiento de la carne vacuna. El consumo de carne porcina y aviar registró en junio aumentos interanuales de 22,1 por ciento y 15,8 por ciento, respectivamente. La carne vacuna, en cambio, volvió a caer y acumuló doce meses consecutivos de bajas, con una disminución de 1,8 por ciento interanual en junio.

La sustitución entre distintos tipos de carne constituye uno de los indicadores que permiten observar cómo los hogares adaptan sus decisiones de compra cuando determinados productos se vuelven menos accesibles. Una mayor demanda de alternativas más económicas puede sostener el consumo total de alimentos, pero también modifica la composición del gasto familiar.

Por último, las ventas de combustible al público cayeron 1,9 por ciento interanual en junio. En este caso, la baja puede estar relacionada tanto con una menor utilización de vehículos como con la necesidad de reducir otros gastos asociados a la movilidad. El combustible no constituye únicamente un bien de consumo final, sino que también forma parte de los costos de transporte y logística de la economía.